Investigación criminal

 


La investigación criminal es una técnica necesaria para el investigador, consiste en descubrir los hechos necesarios y de manera suficiente para seguir los delitos, eficazmente y conforme a la ley. Su principal ingrediente es la información respondiéndose en un proceso lógico que consta en diversas fases: Recopilación de información; ordenación; clasificación; sistematización; y conclusiones.
En la responsabilidad directa de éste proceso es el Ministerio Público y por consiguiente los auxiliares inmediatos que son los servicios periciales, policía investigadora y el Sistema Inteligente de Información Criminal (SIICRIM), realizando un trabajo de investigación reactiva, es decir, la investigación, en cuanto a su respuesta debe fortalecer y organizar ciertos puntos relativos ante la organización y sofisticación de la delincuencia.
El trabajo que requiere la investigación criminal, además de ser reactiva también debe ser proactiva, sin perder de vista tres principios básicos: la observancia de las garantías constitucionales y derechos humanos; aplicación de la ley; y utilizar métodos policiales permitidos y apropiados, pues, se busca que no se repita la comisión de un delito. Deriva que el investigador busca garantizar su éxito por medios instructivos que permitan mayor movilización, comunicación y mecanización. Es importante señalar que el delincuente busca lo mismo, pero existen diferentes variantes que provoca una desigualdad de lucha entre el investigador y el criminal, que van desde presupuestos, limitaciones legales, derechos humanos y métodos utilizados. La desigualdad confrontación entre responsables de la investigación y la delincuencia, puede, equilibrarse de cierta manera, si, existe perseverancia del mismo investigador (cabe mencionar que depende de ello, tiene que ver con las mismas instituciones, ingresos, material y corrupción) incluyendo circunstancias como:
* Diseño técnico de los perfiles psicológicos, sociales, culturales, familiares, profesionales, físicos del investigador.
*Selección rigurosa de los aspirantes a investigador, de preferencia con la participación de los medios académicos y universitarios.
*Evaluación permanente de los investigadores en activo para detectar desvíos de conducta, tendencias a la perversión o stress policial.
*Capacitación técnica intensiva para el ingreso al servicio, de orden teórico-práctico, basada en el trabajo de aula y laboratorios; simuladores físicos o electrónicos y trabajo de campo y talleres.
* Especialización y actualización de alto nivel según las modalidades criminológicas.
*Conocimiento de Derecho humanos.
*Conocimiento profundo del entorno social, económico, geográfico y cultural de su medio de trabajo.
*Conocimiento preciso de los medios de obteción de pruebas y su valoración.
*Conocimiento del trato a personas involucradas con la comisión de delitos y manejo técnico del interrogatorio. […] (González, R., Aguilar, M. O., Salas, G. R., Arenas, J. A. 2004: 3)
Una afirmación importante sobre la personalidad del investigador, debe ser profesionista, conocedor y experimentado, estar especializado según las formas criminológicas y metodológicas, poseer clara perspicacia y nunca casarse con una idea fija y en la relación de dichas acciones a emprender para lograr eficacia en las investigaciones, por lo que el incremento de capacitación deberá ser adquirido obligatoriamente.

AUTORA: Patricia Altamirano Benitez
Estudiante de Criminología y Criminalística
San Martín Texmelucan, Puebla.
Referencia
González, R., Aguilar, M. O., Salas, G. R., Arenas, J. A. (2004). La investigación criminal. México: Porrúa.






GENTILEZA: 

Federación Internacional de Criminología y Criminalística

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