𝗘𝗟𝗘𝗠𝗘𝗡𝗧𝗢𝗦 𝗗𝗘 𝗔𝗡Á𝗟𝗜𝗦𝗜𝗦 𝗘𝗡 𝗟𝗔𝗦 𝗘𝗦𝗖𝗘𝗡𝗔𝗦 𝗗𝗘𝗟 𝗖𝗥𝗜𝗠𝗘𝗡 - 𝗽𝗮𝗿𝘁𝗲 𝟭
𝗘𝗟𝗘𝗠𝗘𝗡𝗧𝗢𝗦 𝗗𝗘 𝗔𝗡Á𝗟𝗜𝗦𝗜𝗦 𝗘𝗡 𝗟𝗔𝗦 𝗘𝗦𝗖𝗘𝗡𝗔𝗦 𝗗𝗘𝗟 𝗖𝗥𝗜𝗠𝗘𝗡 - 𝗽𝗮𝗿𝘁𝗲 𝟭
“En todos los secuestros hay dos escenas del crimen. La primera es donde te pillan y la segunda, el lugar en que la policía encuentra tu cuerpo”. Robert Crais
Para varios autores, el perfil criminal empieza con las fotografías y descripciones de la “escena del crimen”. Esto incluye información sobre el carácter general de la localización de todos los indicios que permiten ver en conjunto todo el escenario, para posteriormente analizar con mayor detalle cada uno de ellos y de forma concreta y circundante a la víctima.
Posteriormente, una vez analizado el eje central de la escena (generalmente es la víctima) se analizan todos aquellos objetos relevantes para análisis que estén vinculados con pruebas criminalísticas y forenses (por ejemplo: colillas de cigarro, vasos, cristales, huellas, etcétera)
Así mismo las fotografías que mantienen relevancia en toda la investigación son aquellas referentes a la víctima, deberán ser detalladas y son las relacionadas con el cuerpo, las lesiones, heridas o bien, si se trata de un cadáver, aquellas tomadas en el proceso de necropsia.
Posteriormente analizados los elementos en conjunto, se puede obtener la conclusión de la organización en la escena del crimen, por lo que se destacan dos:
ESCENAS ORGANIZADAS: De acuerdo a aportaciones de diversos autores, las características de este tipo de escenas son:
Premeditación altamente probable: No es específicamente mencionar que el victimario haya realizado una premeditación profundamente extrema, sino que, el agresor había pensado en el delito antes de cometerlo pudiendo seleccionar elementos como el tiempo, el espacio y los materiales adecuados para hacerlo.
Implicación consciente de una tercera persona: Una de las estrategias que denotan alto grado de premeditación y necesidad de encubrimiento suceden cuando el agresor aporta pruebas falsas a la escena con la finalidad de ocultar el delito o lanzar sospechas a un contexto opuesto a lo ocurrido y es por ello que suelen acompañarse de otra persona que les ayuda a armar el escenario.
Diálogos con la víctima: Es frecuente que, en escenas organizadas, el autor tuvo contacto constante y directo con su víctima, debido a que puede obtener información detallada sobre su estilo de vida, horarios, actividades, entre otras y esto permite al menos cuatro cosas:
1. Control de la víctima: a través de conversaciones que permiten obtener información detallada de la víctima y poder influenciar en sus actividades, así mismo, conocer criterios que permitan ocultar su implicación
2. Colaboración con la víctima: Algunos agresores necesitan que la víctima actué de cierta forma o se dirija con ciertos apelativos o simule ciertas actitudes en el transcurso de alguna agresión, debiéndose solicitar de forma coaccionada su actuación.
3. Crear miedo en la víctima: Se logra a través de un discurso amenazante o iracundo y su finalidad es dominar la voluntad de la víctima mediante la amenaza.
4. Ganarse la confianza de la víctima: Algunos agresores pueden necesitar que la víctima se sienta confiada con él a través del engaño
Disimula el cadáver de la víctima: El agresor es capaz de destinar el tiempo necesario manteniendo la calma y el estado de ánimo para poder ocultar el cadáver dificultando su hallazgo.
Control de los objetos: Suele ocurrir que en una escena del crimen los objetos no estén alterados, esto debido a que tiene tiempo de dejar todo en su lugar y realizar la limpieza de la misma
Dentro del PERFIL DEL AGRESOR se puede destacar que:
Tiene antecedentes penales frecuentes: Esto debido a que en cada delito planee con mayor certeza sus actos, es por ello que los realiza de manera gradual de forma metódica y predeterminada.
Raramente presentan antecedentes psiquiátricos: Debido a que una persona que sufre de algún trastorno psiquiátrico tendrá dificultades para mantener el control y premeditar la manera de cometer un crimen.
Sociables superficialmente: Debido a que es menos sospechosa una persona que viva en familia, con amigos y realizando actividades cotidianas.
No se producirá suicidio posterior a la comisión del crimen: Porque suelen ser personas con poca tendencia al remordimiento o a la cesión ante la presión de la investigación, no muestran sentimientos de culpa y a veces se muestran cooperativos en las diligencias.
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.Articulo escrito por: 𝗢𝘀𝗰𝗮𝗿 𝗕𝗿𝗶𝗴𝘂𝗲𝗹 𝗙𝗹𝗼𝗿𝗲𝘀 𝗠𝗲𝗿𝗶𝗻𝗼
Lic. en Criminología
Ciudad de México.
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BIBLIOGRAFIA:
Autores varios, “Criminología, Criminalística e Investigación” (2018), Editorial GDL.
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